Es Hora de Jugar Más Juegos
Escrito por Geoffrey Kleinman
Traducido por Sapthan
Artículo original en inglés aquí
Nuestra cultura parece tener una visión muy definida y estrecha sobre qué constituye un juego "aceptable" para adultos. Siendo un macho adulto de más de 30 años (de hecho, más de 40), el rango de juegos aceptables incluye: póquer, golf, básquetbol, tenis, raquetbol/squash, fútbol de fantasía, y cualquier aplicación de iOS con suficiente masa crítica para ser considerado "OK" (p. ej., 2046, Palabras con Amigos, y tal vez Candy Crush). Nuestra cultura parece tener un set de valores en el que los adultos deberían estar o trabajando o relajándose (frecuentemente viendo deportes o Netflix compulsivamente) con poco o ningún énfasis en el juego. ¿Quién sabía que crecer iba a ser tan poco divertido?
Las cosas fueron dramáticamente diferentes para mí como niño cuando mi mundo estaba lleno de juegos. Como niño y como pre-adolescente, inventaba y actuaba historias con mis amigos, grababa películas cortas y absurdas (que iban a la tele mediante un cable, no a Youtube para que fueran comentadas, votadas y juzgadas), jugaba con mi Atari o Intellivision, y a veces incluso me sentaba a jugar juegos de mesa como Calabozos & Dragones. Había un increíble balance entre el trabajo escolar durante la semana y el juego después de la escuela y en las tardes.
Mientras que muchos adultos se expresan con nostalgia sobre esta era, muy pocos consideran realmente sentarse y jugar juegos, especialmente no de manera regular. Así como hay una lista corta de juegos aceptables, parece haber una lista igualmente corta de juegos de mesa que los adultos están dispuestos a jugar, incluyendo Monopolio (que no es divertido realmente, es una lección sobre el Capitalismo), Scrabble, y, en las raras ocasiones en que un grupo de adultos se reúne y por alguna razón deciden jugar un juego de mesa, tal vez Apples to Apples o Cartas Contra la Humanidad.
Fuera de los juegos de mesa, muchos de los juegos que los adultos juegan frecuentemente están enfocados en apuestas. Es difícil encontrar un juego de póquer que sea "solo por diversión". Sin importar cuánto te insistan que es "solo un juego amistoso", no te equivoques; la gente juega al póquer para ganar dinero. Lo mismo puede decirse de las Ligas Deportivas de Fantasía que frecuentemente tienen premios bastante grandes para el ganador. Más allá de éstos están los deportes recreativos como básquetbol, tenis y golf, pero incluso estos se han vuelto mucho más competitivos en su naturaleza con un enfoque cada vez mayor en los juegos de ligas.
En nuestra cultura, el juego normalmente viene al último después de trabajo/logros, relajación, y entretenimiento, no sólo para adultos sino también para niños. Desde que como adultos ya casi no valoramos los juegos, no animamos y apoyamos los juegos de nuestros hijos. Los deportes juveniles se han transformado de una reunión divertida de niños de la vecindad a un campo de entrenamiento serio que se aferra a la esperanza de producir atletas de calidad de competencia. Los padres empujan a sus hijos a llenar sus horas no dedicadas a la tarea con un montón de actividades extracurriculares, cuyo objetivo es promover el logro más que permitir el juego. Y los padres gastan mucho tiempo bramando por restricciones a los videojuegos (que adivinen qué, son juegos) con un enfoque miope en las a veces horas de trabajo que nuestros hijos se ven forzados a hacer luego de completar sus deberes escolares del día. No debería sorprendernos que nos hemos convertido en una sociedad estresada y loca - hemos dejado de jugar.
El deseo y disfrute del juego está todavía muy vivo: sólo vean el entusiasmo desenfrenado con el que nuestra cultura ha rodeado cualquier evento de juegos. Durante la Copa del Mundo este verano vi más adultos animando y celebrando que los que he visto en mucho tiempo, y lo mismo fue cierto en las Olimpiadas. Queremos jugar tanto que pasaremos horas y horas mirando a otra gente jugar y animándolos en nuestro lugar. Ahora, no estoy diciendo que los adultos deben dejar lo que están haciendo y jugar D&D. D&D y los Juegos de Rol son solamente un estilo de juego y para algunos la habilidad de adoptar otra personalidad y jugar es liberador. Pero sí estoy diciendo que nosotros, como adultos, necesitamos examinar seriamente porqué hemos quitado los juegos de nuestras vidas. ¿Porqué hemos eliminado precisamente una de las cosas que hacen tan mágica y divertida la niñez?
Este verano recordé porqué me encanta tanto jugar. Mi "despertar lúdico" ocurrió luego de una combinación de eventos. Primero, llevé el libro "De Dados y Hombres" (Of Dice and Men), de David M. Ewalt a la playa conmigo a finales del año pasado en vacaciones. Ese libro plantó la semilla y me recordó exactamente lo maravillosa que había sido mi experiencia con los juegos cuando era niño. Luego vino el Día Internacional de Table Top (International Table Top Day) en abril, cuando Amazon lanzó una oferta masiva de juegos de mesa que nos indujo a mi hija de 7 años y a mi a hacer un poco de investigación en internet para descubrir más sobre estos juegos. Esa búsqueda me llevó a Wil Wheaton (quien hizo el papel de Wesley Crusher en "Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación" y Gordie en la película de 1986 "Cuenta Conmigo") cuyo programa en línea Tabletop nos mostró lo divertidos y fáciles que son de jugar muchos juegos (¡Wil también es un hombre de 40 años que juega juegos de mesa!).
Todo esto nos llevó a comprar un juego llamado Say Anything (Di Cualquier Cosa) y reunir a la familia para una noche familiar de juegos. La Noche Familiar de Juegos no estuvo exenta de obstáculos. Al principio nuestros hijos mayores estaban más interesados en textear a sus amigos y revisar Instagram que en jugar el juego. Nuestras primeras noches de juegos fueron llamadas de manera no muy afectuosa "Los Juegos del Hambre: Edición Familiar" por mi hija mayor. Este difícil comienzo era una clara indicación de que lo único que sabíamos era cómo competir y habíamos olvidado cómo jugar. Además de Say Anything, empezamos a explorar el vasto mundo de los juegos de mesa, añadiendo juegos como Carcassonne y Forbidden Island (Isla Prohibida) a la mezcla. Forbidden Island fue un punto de inflexión para nosotros ya que es un juego cooperativo, uno en el que todos deben trabajar juntos para derrotar al juego en vez de unos a otros. Ese fue nuestro momento "¡Ajá!" cuando nos dimos cuenta de la diferencia entre jugar y competir.
Poco después de este punto de inflexión viajé a la ciudad de Nueva York por negocios. Con un poco de tiempo libre en mis manos, visité The Uncommons, un caf'é en Greenwich Village dedicado a los juegos de mesa. Estaba extrañamente nervioso de ir a The Uncommons, ya que no sabía que esperar o a quien encontraría. Luego de algunas incómodas conversaciones de "¡Hola! ¿Estás buscando a otro jugador?", terminé encontrando a un grupo de otros adultos con quienes jugar. Originalmente mi intención era pasar una hora en The Uncommons, pero cuatro horas más tarde me encontré apurado atravesando la ciudad para llegar a mi junta de la tarde. The Uncommons fue una experiencia que me abrió los ojos, y pude jugar una amplia gama de juegos como Dominion, Lords of Waterdeep, Love Letter, King of Tokyo, Timeline, e Istambul. ¿Cómo demonios no sabía sobre TODA ESTA DIVERSIÓN?
Desde esos momentos "¡Ajá!", mi viaje a los juegos me ha llevado a encontrar a un grupo de otros adultos que se reúnen regularmente a jugar juegos de mesa (no fue difícil, simplemente entré a Meet Up y probé algunos grupos hasta que encontré el correcto). Paso bastante tiempo jugando con mi hijo (frecuentemente me derrota) así como con mi esposa (que es buena para escoger juegos en los que brilla) y todavía hacemos la noche de juegos ocasional. A través de todo esto he aprendido algunas lecciones importantes:
- Ahora, todo es acerca del juego (no la competencia). Seguro, me encanta ganar, pero me divierto aún cuando pierdo.
- El jugar con gente real en persona es una experiencia que no puedes duplicar con computadoras o videojuegos.
- Jugar estos juegos me hace sentir como si hubiera tomado un descanso. Aunque me encantan las maratones de Netflix, me siento mucho mejor luego de una gran sesión de juegos.
- Jugar me mantiene alerta. Al cerebro le gusta que lo reten y el impacto de jugar juegos de mesa se nota en otras áreas de mi vida.
- Jugar es genial para mis hijos. Necesitan experimentar el lidiar con la derrota y celebrar la victoria, y muchos buenos juegos son excelentes para el desarrollo de STEM* (también les encanta jugar).
- Jugar juegos de mesa ha unido más a mi familia.
No sé cómo es que nuestra cultura llegó a este lugar en el que los juegos son tan poco valorados. Jugar no es sólo parte esencial de cualquier niñez, también es una parte importante de ser un adulto feliz. Es demasiado fácil para los adultos desestimar a otros adultos que juegan, verlo como algo infantil, de nerds, o una pérdida de tiempo, pero la verdad es que los juegos son el tónico para nuestras vidas estresantes, hiperconectadas, impersonales, tecnológicas e impulsadas por el trabajo, y es hora de que más adultos superen sus complejos y jueguen más juegos.
* STEM son las siglas de Science, Technology, Engineering, and Mathematics (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).